SOBRE MI
Si hoy estás leyendo esto y te preguntás “¿qué hago acá?”, quiero que sepas algo: esa pregunta también fue el inicio de todo para mí.
Me llamo Sonia Donati. Aunque en mi partida de nacimiento dice María del Carmen Díaz.
Nací en Goya, Corrientes, Argentina, a orillas del Paraná. Hija de una mujer muy joven y muy valiente que me trajo a este mundo y que, nueve meses después, tomó una de las decisiones más importantes de su vida: darme en adopción.
La familia que me recibió me enseñó algo que se convirtió en la base de todo lo que soy hoy: que el amor no es solo un sentimiento, es una fuerza que ordena, sostiene y transforma realidades.
Desde ahí construí una vida “correcta”. La casa, el trabajo, la estructura… todo lo que se supone que una persona debería tener.
Pero a mis 33 años, aun habiendo cumplido con todo, sentía algo imposible de ignorar: mi vida funcionaba, pero no me representaba.
Y cuando eso pasa, no hay forma de hacer silencio.
En ese momento llegó la pandemia… y con ella, un quiebre interno profundo. Empecé a estudiar todo lo que no me habían enseñado: los sistemas que se heredan sin pedirlo, lo que no se dice pero se carga, lo que se repite de generación en generación sin que nadie lo haya elegido. Y entendí algo que me cambió para siempre: que gran parte de lo que vivimos no lo elegimos conscientemente. Lo repetimos. Y que cuando eso se ve, algo puede empezar a moverse.
Cuando entendí eso, entendí que mi vida no estaba fija. Podía rediseñarse.
Y lo hice.
Dejé la estructura conocida y empecé a caminar hacia lo que todavía no tenía nombre. Ese camino me llevó a India, Egipto, Perú, Tailandia, México y otros lugares donde me formé en distintas tradiciones, recibí iniciaciones y aprendí de maestros que me mostraron que el camino siempre vuelve adentro.
Hoy facilito retiros y experiencias inmersivas en lugares de alta carga energética. Acompaño procesos donde el cuerpo, el linaje y la historia personal se encuentran, y donde algo que estaba desordenado vuelve a su lugar.
Mi trabajo integra yoga, reiki, constelaciones familiares, trabajo con plantas sagradas y rituales ancestrales. No sigo un solo linaje: honro la sabiduría de cada tradición y la pongo al servicio del proceso de cada persona.
Las constelaciones familiares son parte central de mi práctica. Trabajo con las memorias que se heredan sin elegirlas, con los vínculos que pesan y los patrones que se repiten de generación en generación. Desde ese lugar de honra y comprensión, algo se reorganiza profundamente en el sistema.
También acompaño a facilitadores, profesoras de yoga y guías que quieren crear y sostener sus propios espacios de transformación con estructura real y criterio propio.
Mi camino no empezó acá, y tampoco termina acá.
Soy concertista de piano, etnomusicóloga e historiadora. Practico yoga desde los 16 años con certificaciones de 200, 300 y 500 horas. Soy reikista, aromaterapeuta, maestra de registros akáshicos, consteladora familiar y coach ontológica.
Todo lo que estudié, todo lo que viví, todo lo que atravesé… hoy tiene sentido en una sola cosa: acompañar procesos reales de transformación.
Si sentís que algo en vos está listo para moverse, probablemente no sea casualidad que estés leyendo esto.